Portadoras de dignidad, de fuerza y de serenidad, compañeras de viaje andróginas y sin edad, las esculturas de Claude Justamon proponen que nos escuchemos a nosotros mismos y al mundo para intentar escribir un futuro armonioso y más sereno.

 

 

 «¿Mi búsqueda? Borrar la individualidad para revelar una personalidad más profunda, borrar cualquier signo de identificación hasta rozar una ósmosis entre lo masculino y lo femenino, la carencia de todo, la humildad, no dejar ningún rastro de adorno sobre uno mismo para estar más cerca de la pureza, de la verdad, ese largo camino interior…»
C.J